
Tiempo.
Pensaba que con el tiempo se curarían todos sus males, como si una mano gigante pudiera salir de la nada y aplastar todo lo malo que había en su vida. O como si un ángel pudiera hacerse cargo de ella. Como si existieran realmente los ángeles...
Pero necesitaba aferrarse a algo, aunque fuera una idea vaga , tan frágil como una muñeca de porcelana.
Pasaba las noches sentada frente al ordenador, distrayéndose con cualquier cosa que llegase a ella a través de la red, tratando de hablar con todo el mundo para callar sus propias voces , pero el eco era muy fuerte y no podía hacer nada, no conseguía ese silencio que tanto ansiaba. De hecho cuando estaba en su habitación a oscuras, sin el ruido del ordenador o de la tele, sin nadie en casa, sólo ella , el silencio duraba apenas un segundo, después un prolongado suspiro acudía a su encuentro, y tras éste las voces de nuevo se hacían oir. Desesperada tapaba sus oídos con la almohada, la apretaba con fuerza hasta que le escocían las orejas, pero daba igual, las voces no estaban ahí fuera, por lo tanto, con trucos rídiculos no podría callarlas jamás.
Por eso se agarraba ilusamente a la idea de que algún día, alguién, ya fuera humano, o un ente inesperado, acudiría en su ayuda y la rescataría de las sombras...pero el tiempo avanzaba y no cambiaba su situación.
Todos los días la misma historia interminable, con los mismos personajes...aquellos que necesitaban alimentarse de míserias ajenas para hacer crecer su propio ego, esos seres crueles y superficiales que miraban sólo el libro por el título y se dedicaban a arañar y ensuciar las tapas, como si ellos no fueran escoria. Alimañas, estúpidos buitres ciegos incapaz de comprender el dolor de los demás. Así eran las personas de su rutina.
Tiempo.
Ese sólo empeoraba las cosas, o lo que era aún peor, las dejaba exactamente como estaban. Aburrida, sumamente cansada de su situación necesitaba una salida, una vía de escape, por eso construyó un mundo paralelo, dónde podía ser feliz, disfrutaba de las cosas y no sentía ese pesado yunke apoyado en su pecho.
Ahora sigue así, encerrada en su cuarto, frente al ordenador, sonriendo...hablando con amigos imaginarios, actores de su obra de teatro, siguiendo su guión a la perfección.
Parece que no sólo Dios puede crear. La diferencia entre ella y Dios es que cuando sus personajes mueran no pasará nada dado que en realidad no existen, son simples marionetas de su mente...
En cambio Dios...espera...¿realmente hay una diferencia?
Quién sabe.
[RetAzOS De Un DIos Imaginario o IneXisteNcia De Un sER eXtrAÑo]




